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En este artículo presento resultados de una investigación de doctorado en la que adopté una perspectiva etnográfica para estudiar la producción social e institucional de jóvenes como delincuentes peligrosos. Elaboré una etnografía multiespacial (Marcus, 2001), en la que seguí las trayectorias de jóvenes entre un barrio popular, comisarías policiales y la justicia penal de la provincia de Santiago del Estero, Argentina. En particular, presto atención al ejercicio de la discrecionalidad policial con el objetivo de explorar las interconexiones y dinámicas de integración entre las actuaciones policiales y los procesos judiciales que se abren en contra de estos jóvenes.
Este artículo se basa en un estudio empírico construido a partir de la intervención como abogado defensor en una causa donde se perseguía penalmente a un joven por la supuesta comisión de un delito, para indagar desde una perspectiva etnográfica el paso por el ámbito de la comisaria y la burocracia judicial. El enfoque etnográfico permitió explorar la forma en que las concepciones policiales y judiciales construyen las perspectivas nativas por las que los agentes del campo dotan de particulares sentidos al encierro de jóvenes en comisarías. En esta indagación, la detección de las categorías nativas de “disposición”, el “encierro como castigo” o el “algo hay que hacer” permitió desarrollar un análisis reflexivo de la significación que estas adquieren para los actores del campo, así como de los alcances de los efectos que en términos prácticos las mismas desencadenan.
En este trabajo a fin de indagar las formas locales en las que la justicia penal juvenil es transformada y convertida en un campo de disputas, analizaremos: por un lado, las acciones desplegadas por distintos tipos de activistas (estrategias de visibilización, problematización de determinados temas, labor de incidencia, etc.), a fin de analizar su papel en tanto “expertos” y promotores de reformas tanto normativas como institucionales en el ámbito penal juvenil. Por otro, focalizaremos el análisis en una serie de resoluciones judiciales identificadas como novedosas, ya que al haber sido escritas en un lenguaje sencillo y claro se presentan como recursos innovadores a fin de humanizar la administración de justicia destinada a adolescentes. Por último, abordaremos las formas en que los programas inspirados en los principios de la justicia restaurativa, han comenzado a disputar algunos sentidos típicos asociados al delito juvenil.
En este artículo, voy a desarrollar una reflexión metodológica en donde me propongo ejercitar la reflexividad sobre mi propia experiencia de investigación de doctorado, reparando en los diferentes desafíos que demandó la investigación, así como señalar las distintas herramientas analíticas que fui elaborando en miras a producir conocimiento científico. Me interesa evidenciar como el enfoque y la metodología etnográfica adoptada posibilitaron redefinir un problema inicialmente planteado y con ello reconstruir otros interrogantes de investigación. Para esto, voy a narrar las singularidades personales que configuraron el entorno del investigador y demandaron notables desafíos de extrañamiento con el objeto de conocimiento construido. También voy a referirme a las particularidades metodológicas que implicó la construcción de dos casos como “paradigmáticos”. Finalmente, voy a detenerme en los retos que, tanto en el aspecto metodológico como ético-político, exigió la realización de una etnografía “multilocal”, lo que influyó en la forma en la que expuse los hallazgos etnográficos alcanzados.
Me propongo describir y analizar desde un enfoque etnográfico los sentidos de las prácticas, rutinas institucionales y concepciones, así como las relaciones sociales que vinculan a los agentes que integran lo que pretendo denominar campo penal juvenil, a partir de la descripción y el análisis de un caso particular, cuyo protagonista es un joven llamado Nicolás. Así, a partir de la narración de las diferentes vicisitudes en el acto de “seguir el conflicto” (MARCUS, 2011, p. 120) de este joven, percibo que en esa dinámica la idea de recorridos frecuentes podía ser útil a los fines de exponer los sentidos que, en cada ámbito espacial del campo, constituidos por el “barrio”, las comisarias, y los tribunales de justicia, iba adquiriendo el “caso”.
